Duckadam, el portero que coronó al Steaua como campeón de Europa

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Más Fútbol

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Por: EL FÚTBOL DE AYER @elfutboldeayer

Ayer 7 de mayo, se cumplían 34 años, de aquel 7 de mayo de 1986, el día que el Steaua de Bucarest se proclamó campeón de Europa. Contra todo pronóstico, superó al FC Barcelona en la gran final.

Era un 7 de mayo, de 1986, el día que el Steaua de Bucarest se proclamó campeón de Europa. Contra todo pronóstico, superó al FC Barcelona en la final del Ramón Sánchez Pizjuán. El Steaua, impulsado por un enorme Helmuht Duckadam, se impuso 2-0 en los penaltis, después del 0-0 de los 120 minutos.

Emerei Jenei, técnico del Steaua, dispuso el siguiente once: Duckadam; Iovan, Belodedici, Bumbescu, Barbulescu; Balint, Balan, Bölöni, Majaru; Lacatus, Piturca. Por su parte, Terry Venables, alineó a Urruti; Gerardo, Migueli, Alexanko, Julio Alberto; Víctor Muñoz, Marcos Alonso, Schuster, Pedraza; Archibald y Lobo Carrasco.

La presión superó al fútbol en una final sin goles durante los 120 minutos, prórroga incluida. El Barcelona, superado por la presión, no impuso su teórica superioridad sobre los de Bucarest. Schuster fue de más a menos y Archibald no estuvo atinado en los últimos metros. El Steaua aguantó gracias a su espíritu colectivo y su fortaleza física. Laszlo Bölöni, el más creativo de los rumanos, fue el que más generó en ataque y Belodedici y Duckadam fueron dos bastiones. En especial este último, el portero.

Llegados a los penaltis, Helmuth Duckadam emergió como héroe. Le dio el título al Steaua, ya que paró los cuatro lanzamientos del Barça desde el punto de penalti. Alexanco, Pedraza, Pichi Alonso y Marcos Alonso se estrellaron en sus guantes. Por contra, Lacatus y Balint batieron a Urruti (el portero culé atajó dos penales a Majearu y a Bölöni) y el Steaua venció 2-0, ante la incredulidad de los culés presentes en Sevilla.

Bernd Schuster, la estrella del Barcelona, protagonizó una de las anécdotas de la final. Terry Venables le quitó en el minuto 84 y el alemán, cabreado por el cambio, abandonó el campo y cogió un taxi directo al hotel. Desde allí vio como el Steaua se coronaba como el sorprendente campeón de Europa. El Barcelona había sudado tinta para llegar tan lejos. Se cargó al Oporto de Futre, a la Juventus de Platini, remontó un 3-0 al Oporto y cayó ante el Steaua cuando todo hacía indicar que añadiría la primera Copa de Europa a su palmarés. En 1992, Ronald Koeman cambió la historia.

El Steaua no estuvo acompañado por los aficionados rumanos, ya que el país atravesaba por una difícil situación política. No obstante, a su llegada a Bucarest, fueron recibidos como héroes. Ante todo Helmuth Duckadam, el portero que le dio al Steaua la Copa de Europa en la tanda de penaltis.

Por: EL FÚTBOL DE AYER @elfutboldeayer

Foto: Wanders Fútbol

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