La otra parada: Iker Casillas & Víctor Valdés

Escrito por José Miguel Muñoz. Creado en Más Fútbol, Nuestros números 1, Number1 opina

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IKer casillas y Víctor Valdés

Real Madrid y FC Barcelona llevan vidas paralelas: en su grandeza, en estar en el punto de mira y como no, en sus porteros. La diferencia está en la forma de actuar y proceder de uno y otro equipo.

Cuando un equipo decide cambiar el ‘inquilino’ de su portería debería haber meditado mucho la decisión, ya que si un puesto hay especial y específico en un equipo, ese es el de portero. El gran especialista, el único que puede tocar el balón con las manos (en su área) en el transcurso de un partido, lo que sin duda para comenzar, ya le hace diferente. A ello hay que unir que un defensa o un centrocampista puede jugar en otra demarcación. El portero sólo de guardameta, salvo casos excepcionales como cuando Javier Clemente hizo debutar a Molina con la selección como jugador por la lesión de un compañero.

Pero bueno, centrémonos en el tema de hoy: las porteras de Real Madrid y FC Barcelona, con vidas paralelas en sus decisiones, pero muy dispar en lo que a resultados se refiere. Tema que ha sido y es actualidad desde la marcha de Víctor Valdés y que lo ha sido aún más durante todo el verano con la posible llegada de De Gea al Real Madrid y el adiós del símbolo del equipo blanco: Iker Casillas.

Comencemos por lo que son las decisiones en la vida. Víctor Valdés decidió un buen día que su carrera en el Barça debía tocar su fin anunciando que no seguiría en el equipo culé. Los motivos reales de esa decisión y su posterior marcha sólo los sabe el ex guardameta azulgrana. Lo cierto es que el caprichoso destino quiso que Valdés sufriera una gravísima lesión que le dejó una temporada alejado en los terrenos de juego y frustrando cualquier posible fichaje a otro grande con oferta millonaria que se guardara en la manga el portero catalán.

Pese a su decisión de irse, y una vez conocida la gravedad y alcance de su lesión, el Barça le ofreció seguir en un gesto que le honra, pero Víctor Valdés no dio marcha atrás y afrontó el duro trago de verse en el paro y con un arduo trabajo de rehabilitación tras una complicada intervención quirúrgica. Tocaba trabajar en la secretaría técnica azulgrana para buscar sustitutos, una vez que también había tocado a su fin la continuidad de Pinto, el eterno suplente.

Nombres y más nombres, ofrecimientos por doquier y dos objetivos que llegaron buen puerto, uno (Ter Stegen)  por el deseo de Andoni Zubizarreta, encargado en aquel momento de la dirección deportiva, y otro (Claudio Bravo) por expresa petición de Luis Enrique, nuevo técnico en aquel momento del FC Barcelona. Las dudas estaban en el ambiente, así como la alargada sombra de Víctor Valdés que durante muchos años se había convertido en el gran amo de la portería azulgrana.

El debate estaba en quién jugaría, si el preferido de Zubi o el de Luis Enrique. La pretemporada dejó dudas en el guardameta alemán y confirmaban el acierto con el chileno, que en la Real Sociedad había crecido profesional y personalmente muchísimo. Llegó el comienzo de Liga y Luis Enrique se decantaba por Claudio Bravo, que pese a llevar en su espalda el dorsal número 13 era realmente el número 1, distinción que se ganó partido a partido y finalizando la temporada por la puerta grande a nivel de club y con el Trofeo Zamora a título personal como portero menos goleado en su primer año como culé.

Ter Stegen se encargaba de defender la portería azulgrana en la Champions con magnífico bagaje también y avanzando a pasos agigantados tras un comienzo más titubeante, demostrando además su buen juego de pies, algo tan importante en el fútbol moderno del Barça. La temporada que tantas dudas había dejado tras la marcha de Víctor Valdés se cerraba de manera triunfal tras llevarse el Fútbol Club Barcelona, Liga, Copa del Rey, Champions League y Supercopa de Europa. Dudas aparcadas y total tranquilidad para el nuevo ejercicio en esta temporada 2015/2016 que no ha hecho más que comenzar.

Llega el turno de la portería del Real Madrid donde año tras año se están haciendo las cosas peor. En pretemporada se habló de la salida de Iker Casillas, algo que no llegó y que propició que Diego López abandonara la casa blanca. La legada de Keylor Navas parecía que arrebataría la portería a Casillas, pero al final el que jugó y mandó fue el de siempre, el que salvo errores humanos, que lo es, nunca falla.

Los pitos del año anterior se tornaron en palmas, aunque sin que ese murmullo siguiera en un sector de la grada del Santiago Bernabéu, lo que terminó aceptando (no le cabía otra) Iker Casillas, aquello que otros grandes de la portería española habían sufrido en algún momento de su carrera. De héroe a maldito y tiro porque me toca. Eso sí, el rostro de Iker dejaba claro que la situación además de no gustarle le incomodaba, algo por otra parte lógico teniendo en cuenta que echaba de menos en casa el cariño que recibía lejos de la capital de España.

Comenzó la temporada y pese a todo lo que se había hablado de Keylor Navas, que llegaba para ser titular en el Real Madrid, Carlo Ancelotti apostó por Casillas, y el meta de Costa Rica se tuvo que conformar con contadas apariciones, a pesar de llegar con la vitola de su buen papel en el Mundial de Brasil. Este verano se retomó la historia de la portería en el Real Madrid. De un laso porque Keylor Navas demandaba minutos y de otro porque el debate Casillas parecía estar abierto.

Lo que era un secreto a voces se convirtió en una realidad. Iker Casillas se va del Real Madrid y firma por el Oporto de Julen Lopetegui en una decisión meditada por el meta y que si bien en lo deportivo no tenía el potencial ni tirón de otros de los clubes grandes de los que se rumoreó, si daba a Iker esa tranquilidad que tanto había echado de menos en las dos últimas temporadas.

Keylor comenzaba a ver la titularidad asegurada, pese a la posterior llegada al Madrid de Casilla, meta del Espanyol, que se convertía en un buen plan B. Pero pese a lo que parecía, el capítulo de la portería del Real Madrid no quedaba cerrado. Comenzaba a tomar fuerza el nombre de David De Gea, meta del Manchester United. Dimes y diretes que se acrecentaban a medida que transcurrían los días y se careaba el cierre del mercado de fichajes veraniego.

Y cuando parecía que De Gea era nuevo portero del equipo blanco, nueva ‘cagada’ de Florentino Pérez que por mucho que hable de la falta de experiencia del Manchester en el tema fichajes, debería mirarse de vez en cuando el ombligo para ver sus propios errores. Se equivocó con la marcha de Casillas, incrementó su error con la rueda de prensa de despedida de Iker, tan fría como inútil con el único fin de querer maquillar la salida de Iker del club de su vida.

Esta temporada, la supuesta titularidad de Keylor Navas, y por supuesto el tiempo, ese juez inexpugnable que pone a cada uno en su sitio, serán los encargados de decir si como algunos sentenciaban el problema del Real Madrid era Iker Casillas, o si los males merengues tienen otros nombres y apellidos. Mientras que el Madrid busca solidez en la meta tras la salida de Iker, el Barça le aventaja dejando que Víctor Valdés forme parte de su historia; la misma en la que han entrado con buen pie Claudio Bravo y Ter Stegen.

Twitter: JOSÉ MIGUEL MUÑOZ @tara11ara

Foto: Lamiradadelsuplente.blogspot

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